Hace más de quince años que abrimos nuestras puertas por primera vez, y desde entonces pensamos que es importante hacer un alto en el camino,
un alto en la rutina de la vida diaria, para escuchar la voz de la naturaleza, la voz del viento, la voz de las aves, la voz del agua sobre las piedras y de la
lluvia sobre el tejado...
No importa de dónde vengamos, de cerca o de lejos, del norte o del sur...
Es bueno tomarse un tiempo para dialogar con las personas que amamos y con nosotros mismos. Y también para atrevernos a escuchar el silencio, que es la única forma de escuchar nuestra propia voz interior, y por qué no?
...la voz de Dios en medio de tanta belleza...
